martes, 25 de diciembre de 2007

Yo soy Coquito....

-Saquen una hoja…
Todos nos miramos petrificados y estupefactos, buscando una explicación a lo que estaba sucediendo. Es que una prueba escrita de sorpresa, en la segunda hora, cuando recién nos estábamos despertando y en apenas dos clases en la división de 1er año bachiller, aún no estaba en nuestras cabezas.
-¿No escucharon?... - volvió a repetir con insistencia el profesor de botánica y biología.
-Les dije, saquen una hoja.
Temerosos y aun shoqueados, fuimos sacando lentamente la hoja de carpeta y también, “prestando” a los que después harían la”cultura del me prestás…”
-Bueno, veo que todavía no se dieron cuenta que les estoy tomando una prueba de la clase pasada, donde les expliqué sobre las monocotiledóneas y dicotiledóneas -y continuó- el nombre y apellido va en el margen derecho de la hoja y el curso en el izquierdo.
-¡Pero profesor!- exclamó la mas arriesgada de las compañeras, que después nos enteramos que había repetido 1ero -usted no avisó que iba a tomar una prueba.
-Bueno, señorita Ferrara, usted ya me conoce, pero para los que no me conocen bien todavía, yo soy Juan Carlos Rodríguez y me dicen “coquito”, saben por que me dicen coquito?, porque coquito viene de coco, y yo tengo mucho coco, entienden?- señalándose la cabeza.
El chiste, si es que había que tomarlo como tal, no despertó ni media sonrisa entre nosotros.
-Yo puedo tomar lección oral o escrita cuando quiera, señorita, así que, saque su hoja junto a sus compañeritos y es tema único para todos.
A los 15 minutos de mirar mi hoja en blanco (de carpeta Repuesto Rivadavia), varias veces y colgado en las alturas del cielorraso buscando las respuestas (como diría el Nano) nos sorprende aun más con la siguiente determinación:
- Los que quieran, pueden copiarse - y salió del aula unos minutos.
Ya, si era sorpresa lo de la prueba, lo de copiarse lo fue más aun. Así fue, que algunos muy tímidamente comenzaron a sacar el libro de la mochila (hum cierto que aún no se usaban las mochilas en aquellos años) y lo abrieron en las primeras paginas del libro, pero cuando empezaban a copiarse entra “coquito” al aula y los ve.
-Sigan tranquilos, sigan, yo los autoricé a copiarse, y usted, si, usted pico de oro no hable tanto, pueden consultarse con sus compañeros y pueden copiarse todos, ya les dije.
Ya, decididamente todos, y sin ningún tipo de timidez y vergüenza, los que pintaban de estudiosos o “tragas” los más vagos y yo, sacamos el libro de Botánica, lo apoyamos en el banco, lo abrimos y entusiastamente comenzamos a copiarnos a cuatro manos.
Nunca entendí del todo el propósito y menos aun cuando “coquito” nos dijo que después nos calificáramos nosotros mismos.
Pero, de ese hecho de Marzo de 1973, no me voy a olvidar jamás.

No hay comentarios: