
Desde muy chico nunca me gustaron las fiestas de cumpleaños, Y cuando se acercaba el 5 de Setiembre, ya me empezaba a poner triste, a tener sarpullidos por todo el cuerpo y hasta me agarraban ataques de caspa entre otras afecciones. No al punto de llorar desconsoladamente en un rincón de la casa, pero que deseaba que pasara lo mas rápido posible, no tengan dudas.
Ese día, pero de 1977, Luis pasaba a buscarme por mi casa, como de costumbre, a las cuatro menos cuarto para ir a educación física. El vivía a una cuadra y media de la mía y cada vez que teníamos gimnasia caminaba una cuadra y media de más, tocaba el timbre, salía de mi casa y casi sin saludarnos y ni darnos pelota, recorríamos las cinco cuadras que distaban hasta ECEA -digo que no nos saludábamos ni casi nos hablábamos en ese recorrido, porque nos llevaba aproximadamente 10 minutos despabilarnos de la modorra ponzoñosa que nos quedaba después de cada siestita que disfrutábamos antes de gimnasia.
Lo había notado raro y extraño a Luisito ese día, además de las líneas marcadas que le habían dejado en su cara la almohada, lo percibía como ansioso, excitado, con una risita burlona contenida y agarrándose de sobremanera e insistentemente, con su mano derecha el flanco izquierdo de su abdomen –no piensen mal-, más tarde me enteré que fue él quien había llevado la harina y los huevos.
Corrimos las 5 vueltas a la manzana, que Sanino nos hacía padecer interminablemente, hicimos la medialuna, golpe de abajo, de arriba, de costado, remate y saque de voleiball y al vestuario a cambiarse.
Apenas entré, un aluvión estentóreo de harina tres ceros marca “Morixe” y huevos “Cargill” cáscara amarilla, mas ráfagas incesantes de agua, sacudieron y bañaron mi epidermis toda, y mi hermosa cabellera, enrulada e indómita – por aquellos años- quedó hecha un engrudo espantoso. También recibió el mismo trato Claudio Soubelet que si mal no recuerdo había cumplido años el día anterior al mío.
En un arranque de furia indomable, incontenible y espasmódica, junté con mi mano derecha la mayor cantidad de engrudo y la revolié a la deriva, sin rumbo ni destino fijo, ni a nadie en particular y justo, justo en ese preciso momento un preceptor ingresa al vestuario y casi le doy en el blanco.-no hubiera estado nada mal, por cierto- Nunca supimos por qué subió al vestuario ni quién lo alertó.
La mayoría de la División de 5to BOD, más tres pibes de 1ero que solo miraban impávidos y asustados lo acontecido -mientras se cambiaban de ropa- y otro de 3ro, -que estaba sentado plácidamente, compenetrado y concentrado, en una tarea ímproba que sólo él podría hacer- recibimos la módica suma de veinte amonestaciones, aunque no lo crean si, fueron veinte.
Faltaban tan solo dos meses y algunos días para terminar las clases y el 5to año.
Polantinos, compadre…. acá va mi recuerdo inexcrutable….
Ese día, pero de 1977, Luis pasaba a buscarme por mi casa, como de costumbre, a las cuatro menos cuarto para ir a educación física. El vivía a una cuadra y media de la mía y cada vez que teníamos gimnasia caminaba una cuadra y media de más, tocaba el timbre, salía de mi casa y casi sin saludarnos y ni darnos pelota, recorríamos las cinco cuadras que distaban hasta ECEA -digo que no nos saludábamos ni casi nos hablábamos en ese recorrido, porque nos llevaba aproximadamente 10 minutos despabilarnos de la modorra ponzoñosa que nos quedaba después de cada siestita que disfrutábamos antes de gimnasia.
Lo había notado raro y extraño a Luisito ese día, además de las líneas marcadas que le habían dejado en su cara la almohada, lo percibía como ansioso, excitado, con una risita burlona contenida y agarrándose de sobremanera e insistentemente, con su mano derecha el flanco izquierdo de su abdomen –no piensen mal-, más tarde me enteré que fue él quien había llevado la harina y los huevos.
Corrimos las 5 vueltas a la manzana, que Sanino nos hacía padecer interminablemente, hicimos la medialuna, golpe de abajo, de arriba, de costado, remate y saque de voleiball y al vestuario a cambiarse.
Apenas entré, un aluvión estentóreo de harina tres ceros marca “Morixe” y huevos “Cargill” cáscara amarilla, mas ráfagas incesantes de agua, sacudieron y bañaron mi epidermis toda, y mi hermosa cabellera, enrulada e indómita – por aquellos años- quedó hecha un engrudo espantoso. También recibió el mismo trato Claudio Soubelet que si mal no recuerdo había cumplido años el día anterior al mío.
En un arranque de furia indomable, incontenible y espasmódica, junté con mi mano derecha la mayor cantidad de engrudo y la revolié a la deriva, sin rumbo ni destino fijo, ni a nadie en particular y justo, justo en ese preciso momento un preceptor ingresa al vestuario y casi le doy en el blanco.-no hubiera estado nada mal, por cierto- Nunca supimos por qué subió al vestuario ni quién lo alertó.
La mayoría de la División de 5to BOD, más tres pibes de 1ero que solo miraban impávidos y asustados lo acontecido -mientras se cambiaban de ropa- y otro de 3ro, -que estaba sentado plácidamente, compenetrado y concentrado, en una tarea ímproba que sólo él podría hacer- recibimos la módica suma de veinte amonestaciones, aunque no lo crean si, fueron veinte.
Faltaban tan solo dos meses y algunos días para terminar las clases y el 5to año.
Polantinos, compadre…. acá va mi recuerdo inexcrutable….
4 comentarios:
por lo menos tanto la harina como los huevos eran de lo mejor (para la epoca digo)...sorry....no pude resistir decirlo!
siiii, y el engrudo de lo mejor, con decirte que me tuve que bañar!!!! jeje...no se contenga meche no se contenga ni se resista a sus comentarios!!!! todooo biennnn!
Polantinos rima com cretino nooo?
se hacia el simpático con las chicas y despues te cortaba el cogote cuando podia !!!! que antipático me parecia.
adiero a Ale, no te contengas Meche, es tan sano decir lo que se piensa aunque algunas veces me llevo a ser despedida o castigada pero sigo pensando que es mejor que callar, por lo menos úlcera no tengo jejejeje
No voy a poder reproducir de la misma manera que Jorge Gonzalez en el anterior Blog. (fue tal cual y exacta)
El había recibido la módica suma de 15 amonestaciones por no avisar (en realidad avisó pero nadie fue) al resto de los compañeros que en la biblioteca palazzo nos esperaba para un devocional...humm terrible irresponsabilidad de Jorge!!...y en cuanto a polantinos,arrogante, creido, nakpuknon (insulto en coreano) abusaba de su efímero "poder"...Años mas tarde lo vi de juez de linea en un partido de 3ra div de futbol en la cancha de vélez...y cada vez que levantaba el banderin rojo un insulto al voleo llegaba de mi parte..
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