domingo, 22 de noviembre de 2009
En la clase de Sendín.....
Personaje como pocos el profesor de lengua y literatura, ya su manera de entrar al aula llamaba la atención, se desplazaba con sus libros y apuntes apretados a su pecho como si abrazara a su amor, las letras.
En 5to año, en la cartelera q hicimos, recuerdo q pusimos una foto de cada uno de su niñez y la mano estampada en pintura de colores como un sello, solo él no lo hizo, argumentando su alergia, quizá verdadera.
En aquella época me negaba a leer esos cuentos, el Alcalde de Zalamea, el Lazarillo de Tormes, El Cantar del Mio Cid, Ruinas circulares y yo q se cuantos más, digan q siempre tenía a mi fiel e incondicional secretaria cerca, mi vieja, q se los daba para q los leyera y después me los contara con el máximo de detalles posible, aunque algunas veces eso fallara, como en diciembre de aquel año q me la llevé, pero aún así, pude sacarme un 5 (cinco), en un derroche de optimismo de Rubén, ese era su nombre, con su nota.
- Ve q cuando quiere Ud puede Santos…
- Y si, gracias, tuve leyendo mucho- le respondí.
Algunas compañeras de la división sufrían ataques espasmódicos de locura temporal e histriónica, cada vez q había una “prueba” q consistía en leer una narración o novela completa, su extendísimo prólogo Kapeluz (no menos de 20 hojitas) y además (como si esto fuera poco) el libro de literatura explicando el género, estilo y circunstancias adyacentes a la obra, entre otros análisis….ufff…
Aunque debo reconocer q sus clases eran agradables porque daba gusto escucharlo pero, al mismo tiempo no dejaba de ser aburrida, monótona, y sumamente somnífera a la vez.
Curiosamente yo hacía una especie de Prode o lotería casera, cada día q el tenia su hora. Consistía en escribir un listado en un papel, con todos sus latiguillos utilizados en la clase, tales como, “ me explico?”, “ bué”…”es atroz!!!”...”por que no decirlo?” Y tantos otros q ya mi memoria borró.
Al final de cada clase, con la suma de todos los palitos en cada palabra, daba al ganador. Era una manera de entretenida de no cerrar los ojos ni dormirme en plena hora y mantenerme atento de cada palabra q Sendín decía.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario